martes, 8 de octubre de 2019

El niño gigante de Cuba




MIJAÍN LÓPEZ NÚÑEZ


Neófita en asuntos deportivos de técnicas y habilidades de combate, asistí al evento panamericano de lucha grecorromana celebrado en lima 2019, en las instalaciones del polideportivo del callao. A embriagarme del conocimiento y júbilo de los aficionados entendidos en la materia e imbuirme en el reconfortante espíritu deportivo. Aplausos y vivas por doquier en el coliseo chalaco, cada competencia tiene sus propios matices y estallan cuando los atletas peruanos entran a tallar. De pronto, venerable silencio en el coliseo; un espectacular gigante con cara de tímido niño, fuertes músculos y maillot azul pisaba el coliseo, lo anuncian como Mijaín López Núñez, representante de Cuba, 130 kilos. Algo confundida, no alcanzo a entender porque se genera en la audiencia tamaña expectativa, hasta que el luchador cubano empieza su danza de poder. Su rival tan poderoso como él; se encuentran los ojos, los cuerpos toman su espacio, musculosos brazos entrelazan fuerzas, la pugna se inicia. Enmudecido, el público mira la colosal lucha, la energía es intensa, las fricciones centellan.
 El competidor es puesto de espaldas sobre el tapiz, el camino a conseguir el oro se repite con cada nuevo oponente, una y otra vez el rito sagrado del ganador cubano se impone. No tiene mirada fiera, conmueve su serenidad algo tímida. Para cuando reacciono, ya el campeón bandera cubana sobre sí, corría sonriente compartiendo su victoria con el asombrado público. luego me enteraría, que estaba en presencia de un hecho histórico jamás logrado en los eventos panamericanos: el cubano se convertía en leyenda al lograr cinco veces medalla de oro. Para cuando investigue, oh oh… tenía en su palmarés tales logros que ya le asignan lugar preferencial en la historia de los más grandes atletas de nuestra humanidad.
Mijaín, el niño gigante de Cuba, es el deportista más laureado de su país, es tricampeón olímpico, pentacampeón mundial y recientemente pentacampeón panamericano. Es una gloria del deporte cubano, un atleta que aún no culmina su carrera y sin embargo es considerado como uno de los deportistas más exitosos de todos los tiempos. Designado oficialmente Embajador de los juegos panamericanos de lima, abanderado de la delegación cubana, el niño gigante es un hombre admirado por su pueblo. Nació en Herradura, un poblado rural a 114 km al oeste de La Habana, donde vive con su esposa -la bicampeona panamericana de esgrima Maylín González y sus dos hijos. La vida política no le es ajena, Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, por su municipio natal Consolación del Sur; pertenece al Partido Comunista de Cuba, a la Central de Trabajadores de Cuba y a los Comités de Defensa de la Revolución. 
En una oportunidad se le pregunto porque siempre lleva la bandera cubana en una mano levantada durante la apertura de los Juegos, él dijo —Esa es mi bandera, no pesa. Me es más cómodo llevarla así que en la funda con las dos manos. Bien alta se ve mejor. Y quisiera decirle a mi pueblo, a los que sé que me siguen, que confíen en mí. El hecho de que los años hayan pasado no quiere decir que esté viejo para el deporte, ese es mi trabajo y, además de pelear, es algo que disfruto mucho, porque le doy la alegría a Cuba y al mundo entero. Este año cumplí.